Dicen que el artista no usó solo pintura, sino que mezcló los pigmentos con tierra de cementerios antiguos y una gota de linaje real. Los más supersticiosos afirman que si miras fijamente el cuadro en una habitación a oscuras, la mariposa sobre su hombro comienza a aletear.
El rojo carmesí no representa el uniforme, sino un mar de almas atrapadas. Algunos expertos en ocultismo creen que el cuadro es un "ancla" para mantener una entidad ancestral ligada a la corona. No lo mires a los ojos por más de 10 segundos... podrías dejar de ser el dueño de tu propia sombra.